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Biblia - Números (Capítulos 6-10)

 

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Libro de Números

Capítulos 6-10

Los nazireos

6 1 El Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a los israelitas:

Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial –el voto de nazireo– con el fin de consagrarse al Señor, 3 deberá abstenerse del vino y de cualquier otra bebida embriagante. Tampoco beberá vinagre de vino o de bebida embriagante, ni beberá jugo de uvas, ni comerá uvas maduras o secas. 4 Durante todo el tiempo de su nazireato, no comerá ningún producto de la cepa de la vid, ni siquiera las semillas o la cáscara.

5 Mientras esté consagrado por el voto, ninguna navaja tocará su cabeza. Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello. 6 Durante todo el tiempo de su consagración al Señor, no se acercará a ningún muerto. 7 Aunque mueran su padre, su madre, su hermano o su hermana, no incurrirá en impureza a causa de ellos, porque él lleva sobre su cabeza la consagración de su Dios. 8 Durante todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Señor.

9 Si una persona muere repentinamente cerca de él, haciendo impuro su cabello consagrado, se cortará el cabello el día de su purificación, es decir, el séptimo día. 10 Al octavo día, presentará al sacerdote, a la entrada de la Carpa del Encuentro, dos torcazas o dos pichones de paloma. 11 Entonces el sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, y practicará el rito de expiación en favor de ese hombre, por la falta en que incurrió a causa del cadáver. Ese mismo día volverá a consagrar su cabeza: 12 se consagrará al Señor por el tiempo de su nazireato y presentará un cordero de un año como sacrificio de reparación. El tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque su cabello consagrado se había vuelto impuro.

13 Este es el ritual para el nazireo: una vez cumplido el tiempo de su nazireato, será conducido a la entrada de la Carpa del Encuentro, 14 y allí presentará, como ofrenda al Señor, dos corderos –un macho y una hembra– de un año y sin defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero sin defecto para un sacrifico de comunión; 15 una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes. 16 El sacerdote presentará todo esto delante del Señor, y ofrecerá el sacrificio por el pecado y el holocausto. 17 Luego ofrecerá el carnero al Señor como sacrificio de comunión, junto con la cesta de los ácimos, y también ofrecerá las oblaciones y las libaciones. 18 Entonces el nazireo se cortará el cabello consagrado, a la entrada de la Carpa del Encuentro, y lo echará en el fuego que arde debajo del sacrificio de comunión. 19 El sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, una torta sin levadura de la cesta y una galleta sin levadura, y las pondrá en las manos del nazireo, después que este se haya cortado el cabello. 20 Luego hará el gesto de presentación delante del Señor, y todo esto será una cosa sagrada, destinada al sacerdote, además del pecho y la pata. Después, el nazireo podrá beber vino.

21 Esta es la ley concerniente al nazireo. Si además de su nazireato, promete con voto al Señor una ofrenda personal –según se lo permitan sus medios– cumplirá el voto que hizo, además de lo que establece la ley sobre el nazireato.

La bendición de los sacerdotes

22 El Señor dijo a Moisés: 23 Habla en estos términos a Aarón y a sus hijos:

Así bendecirán a los israelitas. Ustedes les dirán:

24 Que el Señor te bendiga y te proteja.

25 Que el Señor haga brillar su rostro sobre ti y te muestre su gracia.

26 Que el Señor te descubra su rostro y te conceda la paz.

27 Que ellos invoquen mi Nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.

Las ofrendas de los jefespara la dedicación del Santuario

7 1 Cuando Moisés terminó de erigir la Morada, la ungió y la consagró, junto con todo su mobiliario, y lo mismo hizo con el altar y sus utensilios. Y una vez que la ungió y la consagró, 2 los jefes de Israel –los jefes de las familias patriarcales, los capitanes de las tribus, los encargados de supervisar el censo– se acercaron 3 a presentar sus ofrendas delante del Señor, a saber, seis carros de carga y doce bueyes, un carro cada dos jefes y un buey por cada uno.

Al presentarlos ante la Morada, 4 el Señor dijo a Moisés: 5 "Acéptales estas cosas para que sean usadas en el culto de la Carpa del Encuentro, y dáselas a los levitas de acuerdo con el servicio que presta cada uno". 6 Entonces Moisés recibió los carros y los bueyes y se los dio a los levitas: 7 a los gersonitas les dio dos carros y cuatro bueyes, como lo exigían los servicios que ellos prestaban; 8 y a los meraritas, cuatro carros y ocho bueyes, como lo exigían los servicios que ellos prestaban a las órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón. 9 A los quehatitas, en cambio, no les dio nada, porque ellos se ocupaban de los objetos más santos y tenían que llevar su carga al hombro.

10 Los jefes presentaron la ofrenda de la dedicación del altar cuando este fue ungido. Y mientras iban presentando sus ofrendas ante el altar, 11 el Señor dijo a Moisés: "Que cada día un jefe ofrezca por turno su ofrenda por la dedicación del altar".

La ofrenda de la tribu de Judá

12 El que presentó su ofrenda el primer día fue Najsón, hijo de Aminadab, de la tribu de Judá. 13 Su ofrenda consistió en una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y en un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 14 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 15 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 16 un chivo para un sacrificio por el pecado; 17 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Najsón, hijo de Aminadab.

La ofrenda de la tribu de Isacar

18 El segundo día presentó su ofrenda Natanael, hijo de Suar, jefe de la tribu de Isacar. 19 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 20 una naveta de oro de diez siclos, llena de incienso; 21 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 22 un chivo para un sacrificio por el pecado; 23 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Natanael, hijo de Suar.

La ofrenda de la tribu de Zabulón

24 El tercer día presentó su ofrenda Eliab, hijo de Jelón, jefe de la tribu de Zabulón. 25 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 26 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 27 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 28 un chivo para un sacrificio por el pecado; 29 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Eliab, hijo de Jelón.

La ofrenda de la tribu de Rubén

30 El cuarto día presentó su ofrenda Elisur, hijo de Sedeur, jefe de la tribu de Rubén. 31 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 32 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 33 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 34 un chivo para un sacrificio por el pecado; 35 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Elisur, hijo de Sedeur.

La ofrenda de la tribu de Simeón

36 El quinto día presentó su ofrenda Selumiel, hijo de Surisadai, jefe de la tribu de Simeón. 37 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 38 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 39 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 40 un chivo para un sacrificio por el pecado; 41 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Selumiel, hijo de Surisadai.

La ofrenda de la tribu de Gad

42 El sexto día presentó su ofrenda Eliasaf, hijo de Deuel, jefe de la tribu de Gad. 43 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 44 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 45 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 46 un chivo para un sacrificio por el pecado; 47 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Eliasaf, hijo de Deuel.

La ofrenda de la tribu de Efraím

48 El séptimo día presentó su ofrenda Elisamá, hijo de Amihud, jefe de la tribu de Efraím. 49 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 50 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 51 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 52 un chivo para un sacrificio por el pecado; 53 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Elisamá, hijo de Amihud.

La ofrenda de la tribu de Manasés

54 El octavo día presentó su ofrenda Gamaliel, hijo de Padasur, jefe de la tribu de Manasés. 55 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 56 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 57 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 58 un chivo para un sacrificio por el pecado; 59 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Gamaliel, hijo de Padasur.

La ofrenda de la tribu de Benjamín

60 El noveno día presentó su ofrenda Abidán, hijo de Gedeón, jefe de la tribu de Benjamín. 61 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 62 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 63 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 64 un chivo para un sacrificio por el pecado; 65 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Abidán, hijo de Gedeón.

La ofrenda de la tribu de Dan

66 El décimo día presentó su ofrenda Ajiézer, hijo de Amisadai, jefe de la tribu de Dan. 67 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 68 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 69 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 70 un chivo para un sacrificio por el pecado; 71 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Ajiézer, hijo de Amisadai.

La ofrenda de la tribu de Aser

72 El undécimo día presentó su ofrenda Paguiel, hijo de Ocrán, jefe de la tribu de Aser. 73 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 74 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 75 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 76 un chivo para un sacrificio por el pecado; 77 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Paguiel, hijo de Ocrán.

La ofrenda de la tribu de Neftalí

78 El duodécimo día presentó su ofrenda Ajirá, hijo de Enán, jefe de la tribu de Neftalí. 79 Él presentó como ofrenda una fuente de plata, que pesaba ciento treinta siclos, y un tazón de plata, de setenta siclos –en siclos del Santuario– ambos recipientes llenos de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, para una oblación; 80 una naveta de oro, de diez siclos, llena de incienso; 81 un novillo, un carnero y un cordero de un año para un holocausto; 82 un chivo para un sacrificio por el pecado; 83 y dos bueyes, cinco carneros, cinco chivos y cinco corderos de un año para un sacrificio de comunión. Esta fue la ofrenda de Ajirá, hijo de Enán.

Conclusión

84 Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: doce fuentes de plata, doce tazones de plata y doce navetas de oro. 85 Cada fuente pesaba ciento treinta siclos, y cada tazón, setenta. Toda la plata de estos objetos sumaba en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario. 86 Las doce navetas de oro llenas de incienso –a razón de diez siclos del Santuario por naveta– sumaban en total ciento veinte siclos.

87 Los animales presentados para los holocaustos fueron en total doce novillos, doce carneros y doce corderos de un año, con sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el pecado fueron doce chivos. 88 Los animales ofrecidos para los sacrificios de comunión fueron en total veinticuatro novillos, sesenta carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación del altar, cuando fue ungido.

El diálogo de Dios con Moisés

89 Cuando Moisés entraba en la Carpa del Encuentro para conversar con el Señor, oía la voz que le hablaba desde lo alto de la tapa que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. Así el Señor le hablaba a Moisés.

Las lámparas del candelabro

8 1 El Señor dijo a Moisés: 2 Habla en estos términos a Aarón: "Cuando enciendas las lámparas, las siete luces deberán iluminar hacia la parte delantera del candelabro". 3 Así lo hizo Aarón: dispuso las lámparas hacia la parte delantera del candelabro, como el Señor lo había ordenado a Moisés. 4 El candelabro era todo de oro forjado, desde la base hasta la flor, y estaba hecho conforme al modelo que el Señor había mostrado a Moisés.

La dedicación de los levitas

5 El Señor dijo a Moisés:

6 Separa a los descendientes de Leví de los demás israelitas, y purifícalos. 7 Para eso, deberás proceder de la siguiente manera: los rociarás con agua lustral; ellos se pasarán la navaja por todo el cuerpo, se lavarán la ropa y así quedarán purificados. 8 Luego tomarán un novillo, con su correspondiente oblación de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, y tu tomarás otro novillo para un sacrificio por el pecado. 9 Entonces harás acercar a los levitas hasta la Carpa del Encuentro y reunirás a toda la comunidad de los israelitas. 10 Una vez que hayas hecho acercar a los levitas hasta la presencia del Señor, los israelitas impondrán las manos sobre ellos. 11 Luego Aarón, en nombre de todos, ofrecerá los levitas al Señor con el gesto de presentación. Así quedarán destinados al servicio del Señor. 12 Los levitas impondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos: uno será ofrecido al Señor como sacrificio por el pecado, y el otro como holocausto, a fin de practicar el rito de expiación en favor de los levitas.

13 Tú deberás poner a los levitas a disposición de Aarón y de sus hijos, y los ofrecerás al Señor con el gesto de presentación. 14 Así pondrás aparte a los levitas para que me pertenezcan. 15 Y una vez que los hayas purificado y los hayas ofrecido con el gesto de presentación, comenzarán a prestar servicios en la Carpa del Encuentro. 16 Porque ellos están dedicados a mí exclusivamente, entre todos los israelitas: yo los tomé para mí en lugar de todos los que abren el seno materno, o sea, de todos los primogénitos. 17 Porque todos los primogénitos de los israelitas –tanto hombres como animales– son míos: yo me los consagré cuando exterminé a todos los primogénitos en Egipto. 18 Ahora tomo a los levitas en lugar de los primogénitos, 19 y se los doy a Aarón y a sus hijos, en calidad de dedicados, a fin de que presten servicios para los israelitas en la Carpa del Encuentro y practiquen el rito de expiación en favor de ellos. De esta manera, los israelitas no serán castigados por acercarse al Santuario.

20 Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés. 21 Los levitas se purificaron de sus pecados y lavaron su ropa. Luego Aarón los ofreció al Señor con el gesto de presentación y practicó el rito de expiación en favor de ellos, a fin de purificarlos. 22 Después de esto, los levitas comenzaron a prestar servicios en la Carpa del Encuentro, a las órdenes de Aarón y de sus hijos. Ellos hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés.

23 Luego el Señor dijo a Moisés:

24 Los levitas se atendrán a esto: a partir de los veinticinco años, integrarán el grupo de servicio activo en la Carpa del Encuentro, 25 y a los cincuenta, cesarán en sus funciones y no prestarán más servicios. 26 Ayudarán a sus hermanos en la Carpa del Encuentro, realizando algunas tareas, pero no prestarán servicios. Así procederás con los levitas en lo referente a sus funciones.

Nuevas prescripcionessobre la Pascua

9 1 En el primer mes del segundo año después de la salida de Egipto, el Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí: 2 "Que los israelitas celebren la Pascua en el tiempo establecido. 3 La celebrarán el día catorce de este mes, a la hora del crepúsculo, en el tiempo establecido, ateniéndose estrictamente a las prescripciones del ritual". 4 Entonces Moisés mandó a los israelitas que celebraran la Pascua, 5 y el día catorce del primer mes, a la hora del crepúsculo, ellos la celebraron en el desierto del Sinaí. Los israelitas lo hicieron exactamente como el Señor lo había ordenado a Moisés.

6 Sin embargo, había algunas personas que se encontraban en estado de impureza a causa de un cadáver y no pudieron celebrar la Pascua ese día. Por eso se presentaron a Moisés y a Aarón aquel mismo día 7 y les dijeron: "Aunque somos impuros a causa de un cadáver, ¿por qué nos vamos a ver excluidos de presentar la ofrenda del Señor a su debido tiempo, como los demás israelitas?". 8 Moisés les respondió: "Quédense aquí, mientras yo voy a oír las instrucciones que me da el Señor respecto de ustedes".

9 Entonces el Señor dijo a Moisés: 10 Habla en estos términos a los israelitas:

Si alguno de ustedes o alguno de sus descendientes cae en impureza a causa de un cadáver, o está de viaje en un lugar lejano, también podrá celebrar la Pascua del Señor. 11 Pero lo harán en el segundo mes, el día catorce, a la hora del crepúsculo. Comerán la víctima pascual con pan sin levadura y con hierbas amargas, 12 y no dejarán nada para la mañana siguiente. No le quebrarán ningún hueso y celebrarán la Pascua ateniéndose estrictamente al ritual. 13 Pero si una persona que es pura y no está de viaje, deja de celebrar la Pascua, será excluida de su pueblo, por no haber presentado la ofrenda del Señor en el tiempo establecido: ese hombre cargará con su pecado. 14 Y si algún extranjero reside entre ustedes podrá celebrar la Pascua del Señor; lo hará conforme a las prescripciones del ritual. Las mismas prescripciones valdrán para todos ustedes, sean extranjeros o nativos del país.

La nube

15 El día en que se erigió la Morada –la Carpa del Testimonio– la nube la cubrió, y desde el anochecer hasta la mañana estuvo sobre ella con aspecto de fuego. 16 Así sucedía siempre: la nube cubría la Morada y de noche tomaba el aspecto de fuego. 17 Siempre que la nube se alzaba por encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento; y en el lugar donde se detenía la nube, allí acampaban. 18 A una señal del Señor, levantaban el campamento; a otra señal del Señor, acampaban, y permanecían acampados mientras la nube se quedaba detenida sobre la Morada. 19 Cuando la nube se detenía sobre la Morada varios días, los israelitas acataban la orden del Señor y no levantaban el campamento. 20 Cuando la nube estaba sobre la Morada unos pocos días, permanecían acampados de acuerdo con la señal del Señor; y a una nueva señal del Señor, levantaban el campamento. 21 Cuando la nube sólo se detenía desde el atardecer hasta la mañana, levantaban el campamento por la mañana, tan pronto como se alzaba la nube. De día o de noche, siempre que se alzaba la nube, levantaban el campamento. 22 Siempre que la nube estaba sobre la Morada –ya fueran dos días, un mes o un año– los israelitas permanecían acampados y no levantaban el campamento. 23 Pero a una señal del Señor, partían. Así acataban la orden del Señor, conforme a las instrucciones que él les había dado por medio de Moisés.

Las trompetas de plata

10 1 El Señor dijo a Moisés: 2 Manda hacer dos trompetas de plata, forjadas a martillo. Ellas te servirán para convocar a la comunidad y para movilizar las divisiones. 3 Cuando se hagan sonar las dos trompetas, toda la comunidad se reunirá delante de ti, a la entrada de la Carpa del Encuentro. 4 Pero si tocan una sola, se reunirán contigo los jefes, es decir, los capitanes de los regimientos de Israel. 5 Cuando ustedes den un toque de trompeta acompañado de una aclamación, se pondrán en movimiento las divisiones acampadas al este; 6 y al segundo toque de trompeta, realizado de la misma manera, lo harán las divisiones acampadas al sur. Así, el toque de trompetas acompañado de una aclamación, los hará avanzar, 7 mientras que para reunir a la comunidad se tocarán las trompetas sin proferir ninguna aclamación. 8 Las trompetas las tocarán los hijos de Aarón, los sacerdotes. Este será para ustedes y para sus descendientes un decreto irrevocable, a lo largo de las generaciones.

9 Cuando ustedes, en su propia tierra, tengan que combatir contra un enemigo que venga a atacarlos, deberán tocar las trompetas profiriendo aclamaciones, y el Señor, su Dios, se acordará de ustedes, y se verán libres de sus enemigos. 10 En las grandes ocasiones, en las fiestas y en los días de luna nueva, tocarán las trompetas sobre sus holocaustos y sus sacrificios de comunión; y este será para ustedes un memorial delante de su Dios. Yo soy el Señor, su Dios.

MARCHA DE LOS ISRAELITAS DESDE EL SINAÍHASTA LAS ESTEPAS DE MOAB

Antes de llegar a la Tierra prometida, Israel tiene que pasar por el desierto. Pero el suelo inhóspito y los peligros de la marcha constituyen una dura prueba, que lo hunde en el desaliento y provoca su rebeldía y su protesta. Aunque Dios lo ha liberado de la esclavitud, esa libertad no parece significar nada para él. Añora los alimentos que comía en Egipto y quiere volver a su antigua servidumbre. Moisés lucha sin cesar contra el pueblo, para llevarlo hacia Dios. Y lucha también "contra" Dios, para evitar que descargue su ira contra los rebeldes.

Estos relatos nos dan una imagen muy vívida de Moisés. Destacan su inquebrantable fidelidad a la misión que el Señor le ha encomendado, sin atenuar sus debilidades y desfallecimientos. Él se siente agobiado por una tarea compleja e ingrata, y confiesa amargamente su impotencia frente a los caprichos y rebeldías del pueblo. Cansado de su cometido, llega incluso a desear la muerte. Toda una generación tendrá que morir en el desierto, a causa de su obstinación. Pero el Señor llevará a cabo su designio con la generación siguiente: sólo la comunidad completamente renovada alcanzará el destino que él señala.

Esta marcha de Israel a través del desierto simboliza el itinerario espiritual del Pueblo de Dios, a lo largo de toda su historia. También él avanza y se detiene; camina bajo la guía del Señor, pero a veces mira hacia atrás, por cansancio, por temor o porque pierde de vista una meta que le parece demasiado lejana. Pero siempre la fuerza de Dios triunfa sobre la debilidad de los hombres.

 

El orden de la marcha

11 En el segundo año, el día veinte del segundo mes, la nube se alzó por encima de la Morada del Testimonio, 12 y los israelitas fueron avanzando por etapas desde el desierto del Sinaí, hasta que la nube se detuvo en el desierto de Parán. 13 Cuando se inició la marcha, según la orden que dio el Señor por medio de Moisés, 14 el primero en partir fue el estandarte de la división de Judá, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Najsón, hijo de Aminadab; 15 al frente de las tropas de la tribu de Isacar iba Natanael, hijo de Suar; 16 y al frente de las tropas de la tribu de Zabulón iba Eliab, hijo de Jelón.

17 Una vez que se desarmó la Morada, avanzaron los gersonitas y los meraritas, que eran los encargados de transportarla.

18 Luego avanzó el estandarte de la división de Rubén, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Elisur, hijo de Sedeur; 19 al frente de las tropas de la tribu de Simeón iba Selumiel, hijo de Surisadai; 20 y al frente de las tropas de la tribu de Gad iba Eliasaf, hijo de Deuel.

21 Los quehatitas, que llevaban los objetos sagrados, avanzaron después, a fin de que la Morada ya estuviera erigida antes de su llegada.

22 A continuación avanzó el estandarte de la división de Efraím, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Elisamá, hijo de Amihud; 23 al frente de las tropas de la tribu de Manasés, iba Gamaliel, hijo de Padasur; 24 y al frente de las tropas de la tribu de Benjamín, iba Abidán, hijo de Gedeón.

25 Finalmente, a la retaguardia de todos los campamentos, avanzó el estandarte de la tribu de Dan, distribuida por regimientos. Al frente de sus tropas iba Ajiézer, hijo de Amisadai; 26 al frente de la tribu de Aser, iba Peguiel, hijo de Ocrán; 27 y al frente de los descendientes de Neftalí, iba Ajirá, hijo de Enán.

28 Este era el orden en que avanzaban los israelitas, distribuidos por regimientos, cuando emprendían la marcha.

La invitación de Moisés a Jobab

29 Moisés dijo a Jobab, que era hijo de su suegro Reuel, el madianita: "Nosotros vamos a emprender la marcha hacia el lugar que el Señor prometió darnos. Ven con nosotros, y seremos generosos contigo, porque el Señor prometió ser generoso con Israel". 30 Él replicó: "No iré con ustedes, sino que regresaré a mi país natal". 31 "Por favor, no nos abandones, le insistió Moisés; tú sabes muy bien en qué lugar del desierto podemos acampar, y por eso nos servirás de guía. 32 Si vienes con nosotros, te haremos participar de los bienes que el Señor nos conceda".

La partida

33 Ellos partieron de la montaña del Señor y recorrieron un camino de tres días. Durante todo ese tiempo, el Arca de la Alianza del Señor avanzó al frente de ellos, para buscarles un lugar donde hacer un alto. 34 Desde que dejaron el campamento, la nube del Señor estaba sobre ellos durante el día.

35 Cuando el Arca se ponía en movimiento, Moisés exclamaba:

¡Levántate, Señor!¡Que tus enemigos se disperseny tus adversarios huyan delante de ti!

36 Y cuando se detenía, exclamaba:

¡Descansa, Señor,entre los diez mil millares de Israel!

 

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