La Biblia de Jerusalén (Católica)
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Salmos
SAL  119: 1 
= Alef = Dichosos los que van por camino perfecto, los que proceden En La ley De Yahveh.
SAL  119: 2 
Dichosos los que guardan sus dictámenes, los que le buscan de todo corazón,
SAL  119: 3 
y los que, sin cometer iniquidad, andan por sus caminos.
SAL  119: 4 
Tú tus ordenanzas promulgaste, para que sean guardadas cabalmente.
SAL  119: 5 
¡Ojalá mis caminos se aseguren para observar tus preceptos!
SAL  119: 6 
Entonces no tendré vergüenza alguna al mirar a todos tus mandamientos.
SAL  119: 7 
Con rectitud de corazón te daré gracias, al aprender tus justos juicios.
SAL  119: 8 
Tus preceptos, los observaré, no me abandones tú del todo.
SAL  119: 9 
= Bet. = ¿Cómo el joven guardará puro su camino?Observando tu palabra.
SAL  119: 10 
De todo corazón ando buscándote, no me desvíes de tus mandamientos.
SAL  119: 11 
Dentro del corazón he guardado tu promesa, para no pecar contra ti.
SAL  119: 12 
Bendito tú, Yahveh, enséñame tus preceptos.
SAL  119: 13 
Con mis labios he contado todos los juicios de tu boca.
SAL  119: 14 
En el camino de tus dictámenes me recreo más que en toda riqueza.
SAL  119: 15 
En tus ordenanzas quiero meditar y mirar a tus caminos.
SAL  119: 16 
En tus preceptos tengo mis delicias, no olvido tu palabra.
SAL  119: 17 
= Guímel. = Haz merced a tu siervo y viviré. y guardaré tu palabra.
SAL  119: 18 
Abre mis ojos para que contemple las maravillas de tu ley.
SAL  119: 19 
Un forastero soy sobre la tierra, tus mandamientos no me ocultes.
SAL  119: 20 
Mi alma se consume deseando tus juicios en todo tiempo.
SAL  119: 21 
Tú increpas a los soberbios, los malditos, que se desvían de tus mandamientos.
SAL  119: 22 
Echa lejos de mí oprobio y menosprecio, porque he guardado tus dictámenes.
SAL  119: 23 
Aunque los príncipes hablen en sesión contra mí, tu servidor medita en tus preceptos.
SAL  119: 24 
Tus dictámenes hacen mis delicias, mis consejeros, tus preceptos.
SAL  119: 25 
= Dálet. = mi alma está pegada al polvo, hazme vivir conforme a tu palabra.
SAL  119: 26 
Mis caminos expuse, y tú me respondiste, enséñame tus preceptos.
SAL  119: 27 
Hazme entender el camino de tus ordenanzas, y meditaré en tus maravillas.
SAL  119: 28 
Se va en lágrimas mi alma por el tedio, sosténme conforme a tu palabra.
SAL  119: 29 
Aléjame del camino de mentira, y dame la gracia de tu ley,
SAL  119: 30 
He escogido el camino de la lealtad, a tus juicios me conformo.
SAL  119: 31 
A tus dictámenes me mantengo adherido, no me confundas, tú, Yahveh.
SAL  119: 32 
Corro por el camino de tus mandamientos, pues tú mi corazón dilatas.
SAL  119: 33 
= He. = enséñame, Yahveh, el camino De tus preceptos, yo Lo quiero guardar En recompensa.
SAL  119: 34 
Hazme entender, para guardar tu ley y observarla de todo corazón.
SAL  119: 35 
Llévame por la senda de tus mandamientos porque mi complacencia tengo en ella.
SAL  119: 36 
Inclina mi corazón hacia tus dictámenes, y no a ganancia injusta.
SAL  119: 37 
Aparta mis ojos de mirar vanidades, por tu palabra vivifícame.
SAL  119: 38 
Mantén a tu siervo tu promesa, que conduce a tu temor.
SAL  119: 39 
Aparta de mí el oprobio que me espanta, pues son buenos tus juicios.
SAL  119: 40 
Mira que deseo tus ordenanzas, hazme vivir por tu justicia.
SAL  119: 41 
= Vau. = ¡Llegue hasta mí tu amor, Yahveh, tu salvación, conforme a tu promesa!
SAL  119: 42 
Y daré respuesta al que me insulta, porque confío en tu palabra.
SAL  119: 43 
No quites de mi boca la palabra de verdad, porque espero en tus juicios.
SAL  119: 44 
Yo observaré sin descanso tu ley para siempre jamás.
SAL  119: 45 
Y andaré por camino anchuroso, porque tus ordenanzas voy buscando.
SAL  119: 46 
De tus dictámenes hablaré ante los reyes, y no tendré que avergonzarme.
SAL  119: 47 
Y me deleitaré en tus mandamientos, que amo mucho.
SAL  119: 48 
Tiendo mis manos hacia tus mandamientos, en tus preceptos medito.
SAL  119: 49 
= Zain. = Recuerda La palabra dada a tu servidor, De La que has hecho mi esperanza.
SAL  119: 50 
Este es mi consuelo en mi miseria: que tu promesa me da vida.
SAL  119: 51 
Los soberbios me insultan hasta el colmo, yo no me aparto de tu ley.
SAL  119: 52 
Me acuerdo de tus juicios de otro tiempo, oh Yahveh, y me consuelo.
SAL  119: 53 
Me arrebata el furor por los impíos que abandonan tu ley.
SAL  119: 54 
Tus preceptos son cantares para mí en mi mansión de forastero.
SAL  119: 55 
Me acuerdo por la noche de tu nombre, Yahveh, quiero guardar tu ley.
SAL  119: 56 
Esta es mi tarea: guardar tus ordenanzas.
SAL  119: 57 
= Jet. = mi porción, Yahveh, He dicho, es guardar tus palabras.
SAL  119: 58 
Con todo el corazón busco tu favor, tenme piedad conforme a tu promesa.
SAL  119: 59 
He examinado mis caminos y quiero volver mis pies a tus dictámenes.
SAL  119: 60 
Me doy prisa y no me tardo en observar tus mandamientos.
SAL  119: 61 
Las redes de los impíos me aprisionan, yo no olvido tu ley.
SAL  119: 62 
Me levanto a medianoche a darte gracias por tus justos juicios.
SAL  119: 63 
Amigo soy de todos los que te temen y observan tus ordenanzas.
SAL  119: 64 
De tu amor, Yahveh, está la tierra llena, enséñame tus preceptos.
SAL  119: 65 
= Tet. = has sido generoso Con tu siervo, oh Yahveh, conforme a tu palabra.
SAL  119: 66 
Cordura y sabiduría enséñame, pues tengo fe en tus mandamientos.
SAL  119: 67 
Antes de ser humillado, me descarriaba, mas ahora observo tu promesa.
SAL  119: 68 
Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus preceptos.
SAL  119: 69 
Los soberbios me enredan con mentira, yo guardo tus ordenanzas de todo corazón.
SAL  119: 70 
Como de grasa su corazón está embotado. mas yo en tu ley tengo mis delicias.
SAL  119: 71 
Un bien para mí ser humillado, para que aprenda tus preceptos.
SAL  119: 72 
Un bien para mí la ley de tu boca, más que miles de oro y plata.
SAL  119: 73 
= Yod. = tus manos me han hecho y me han formado, hazme entender, y aprenderé tus mandamientos.
SAL  119: 74 
Los que te temen me ven con alegría, porque espero en tu palabra.
SAL  119: 75 
Yo sé, Yahveh, que son justos tus juicios, que con lealtad me humillas tú.
SAL  119: 76 
Sea tu amor consuelo para mí, según tu promesa a tu servidor.
SAL  119: 77 
Me alcancen tus ternuras y viviré, porque tu ley es mi delicia.
SAL  119: 78 
Sean confundidos los soberbios que me afligen con mentira, yo en tus ordenanzas medito.
SAL  119: 79 
Vuélvanse hacia mí los que te temen, los que conocen tus dictámenes.
SAL  119: 80 
Sea mi corazón perfecto en tus preceptos, para que no sea confundido.
SAL  119: 81 
= Kaf. = En pos De tu salvación mi alma languidece, En tu palabra espero.
SAL  119: 82 
Languidecen mis ojos en pos de tu promesa diciendo: ¿Cuándo vas a consolarme?
SAL  119: 83 
Aun hecho igual que un pellejo que se ahúma, de tus preceptos no me olvido.
SAL  119: 84 
¿Cuántos serán los días de tu siervo? ¿cuándo harás justicia de mis perseguidores?
SAL  119: 85 
Los soberbios han cavado fosas para mí en contra de tu ley.
SAL  119: 86 
Todos tus mandamientos son verdad, con mentira se me persigue, ¡ayúdame!
SAL  119: 87 
Poco falta para que me borren de la tierra, mas yo tus ordenanzas no abandono.
SAL  119: 88 
Según tu amor dame la vida, y guardaré el dictamen de tu boca.
SAL  119: 89 
= Lámed. = Para siempre, Yahveh, tu palabra, firme está En los cielos.
SAL  119: 90 
Por todas las edades tu verdad, tú fijaste la tierra, ella persiste.
SAL  119: 91 
Por tus juicios subsiste todo hasta este día, pues toda cosa es sierva tuya.
SAL  119: 92 
Si tu ley no hubiera sido mi delicia, ya habría perecido en mi miseria.
SAL  119: 93 
Jamás olvidaré tus ordenanzas, por ellas tú me das la vida.
SAL  119: 94 
Tuyo soy, sálvame, pues tus ordenanzas voy buscando.
SAL  119: 95 
Para perderme me acechan los impíos, yo estoy atento a tus dictámenes.
SAL  119: 96 
De todo lo perfecto he visto el límite: ¡Qué inmenso es tu mandamiento!
SAL  119: 97 
= Mem. = ¡Oh, cuánto amo tu ley!Todo el día es ella mi meditación.
SAL  119: 98 
Más sabio me haces que mis enemigos por tu mandamiento, que por siempre es mío.
SAL  119: 99 
Tengo más prudencia que todos mis maestros, porque mi meditación son tus dictámenes.
SAL  119: 100 
Poseo más cordura que los viejos, porque guardo tus ordenanzas.

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